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jueves, 1 de mayo de 2014

2ª Etapa Volcat 2014

La etapa reina de la Volcat 2014, era el faro que iluminaba el "proyecto" que empezamos mi padre y yo, este año.
Coincidiendo con la Semana Santa, mis padres me darían una visita por Barcelona y aprovechando esta circunstacia, inconscientemente, nos inscribimos en esos 85km de Igualada a Cardona.

Se acercaba la fecha y decía "QUE CARALLO FIXÉMOS"; estaba cagado.

Jueves por la tarde llegaban mis padres tras casi 10 horas de coche, con los 2 hierros a cuestas. Cenamos y a descansar, que al día siguiente saliamos a soltar piernas.
Vaya cena. Tortilla casera, queso de arzua y chorizo de la matanza.

El viernes hicimos una ruta cortita en la que apreté algunos km a mi padre en las subidas, aprovechando la vuelta para ir a por el pan y hablar.

Por la tarde disfrutamos los 3 de un paseo por la Barceloneta y un zumo.
Disfrutando de la tarde de reláx.

Sin mi madre, esto no sería así. Nos cuida como si estuviésemos en un equipo profesional y no nos falta de nada. El arroz negro de la cena no era una maravilla, sino lo siguiente. Gracias.

Sábado, el día marcado. A las 06.00 nos levantamos, desayunamos y camino a Igualada.

Al llegar a Igualada se confirma lo que pensaba... VAYA NIVEL.
Recogida de dorsal, últimos preparativos y nos colocamos en las últimas posiciones.
La idea era hacer toda la etapa juntos. La salida era neutralizada, hasta llegar a las pistas... y aun así nos situábamos de últimos.

En el km 10 decidímos que yo tiraré y mi padre irá a su ritmo. No tengo esperanzas de que termine. Esto es muy duro.

Empiezo a recuperar posiciones, con menos esfuerzo del esperado, pero el tiempo  perdido en la salida me pasa factura. Aproximadamente en el km 40 se me suben los isquios y los cuadriceps de las 2 piernas... vaya panorama. Queda la subida más dura y la otra mitad de la prueba.
Camino hasta que baja la tensión muscular y el piñón grande se hace mi amigo hasta encontrar sensaciones.

No pensaba parar en todos los AV, ya que siempre prefiero ir largo de carbohidratos para evitar hipoglucemias y pensaba que no lo necesitaría. Al final, paro en todos menos en el primero. Ya perdí la cuenta de la cantidad de bebida isotónica que ingerí, pero si no me fallan los cálculos más de 4 litros y 3 barritas.

Fueron pasando los kms y la idea de abandonar se iba esfumando.

Al llegar a Cardona lo primero que hago es llamar a mi padre, pensando que estaría en el coche de la organización. No contesta, pero no hace mucho que se conectó al whatsapp. Que raro.

Voy a por un plato de pasta y hago una medición de glucosa. Hipoglucemia, pero la pillo a tiempo. Perfecto, eso quiere decir que la glucosa se mantuvo estable durante la prueba.
La pasta y la bebida isotónica corrigieron la hipoglucemia.

Me ducho, monto la bici en el camión y sigo sin saber nada de mi padre. La organización dice que ya podemos subir al bus (sólo había uno) y mi padre todavía no llegara. Pasan algunos minutos y suena mi móvil, es mi padre. Le digo que baje que sale el bus. Ni le pregunto como llegó. Pero abro el strava y veo que completó la prueba. No seré capaz de plasmar aquí lo que sentí, pero no exagero, si digo que es de los días más felices de mi vida. Fue genial ver como llegaba montado en la bici, él tuvo que notar lo orgulloso que estaba.

CAMPEÓN
Ahora sólo queda que continúe la fiesta.

Y para recuperar...Paella de marisco en el Port Olimpic.

lunes, 28 de abril de 2014

Volcat 2014

MI SEGUNDA EXPERIENCIA EN UNA GRAN RUTA

En este caso se trata de la Volcat 2014 en la segunda etapa entre Igualada y Cardona con un recorrido de 85 km y un desnivel acumulado de 2500 metros.
El perfil ya imponía. Era la etapa reina.

Toco madrugar, nos levantamos en Barcelona a las 6 de la mañana mi hijo y yo y nos desplazamos en el coche hasta Igualada donde era la salida. Llegamos allí a las 8,00 y después de buscar donde aparcar nos dirijímos a la recogida de dorsales.

Se dió la salida a las 9,00 con un total de 320 participantes y después de unos cuatro km de recorrido por el casco urbano de Igualada no adentramos ya en la zona de monte (off-road), y hasta el final seria ya prácticamente el último contacto con el asfalto. Por delante 80 km de puro monte con zonas de trialeras, algo de fango, alguna bajadita; y muchas subidas, o al menos a mi me lo parecieron.

Debo decir que salí con la duda de sí sería capaz de terminar, y más cuando a los pocos km ya no llevaba a nadie precediéndome... tan solo escuchaba a mi cola, la moto de la organización.

Más o menos sobre el km 10, viendo como Miguel “se aburría” esperándome le dije que tirara, que yo iría a mi ritmo, y que si no aguantaba abandonaría.

En mi cabeza llevaba memorizado el perfil de la etapa, y sabía de los km en los que coincidían las subidas más fuertes. Me basaba en ello para cargarme de moral, consciente de que después de pasar determinado km vendría una bajada para descansar, y así con esa esperanza fui esperando pasar el km 50, en el que según mis cálculos, era la subida más fuerte con 1000 metros de desnivel. Al mismo tiempo este km 50 era para mi el punto de inflexión; me decía, si llego a él, como después se suaviza el terreno seguro que logro terminar. Cuando digo terminar, me refiero al tiempo mínimo establecido por la organización para picar tiempos.



Miguel dice que iba sobrado, hasta podía saludar.  Foto: Francésc Lladó.

Logré pasar el citado punto kilométrico con éxito, pero mi sorpresa fue que el terreno seguía igualmente duro. Incluso un poco más rompe piernas. Con sucesivos toboganes y con mucha piedra o grava suelta en las bajadas, lo que te impedía descansar y recuperar en los descensos.



Por sí la dureza fuese poca, sobre el citado km 50, más o menos, se me resecó totalmente la cadena después de pasar por la trampa de la zona fangosa, y de ahí hasta el final la cadena fue chirriando y pidiendo a gritos un poco de grasa... la verdad es que pensé que no me aguantaría.

La mecánica sufrió lo suyo. La primera visita al llegar, Ciqlo Betanzos.

Sobre el km 70 se encontraba el último avituallamiento, en el ya no paré, y tire con todas las fuerzas hasta el final, para poder entrar en tiempo, lográndolo en un tiempo de unas 7 horas aprox.

Debo ser honesto y decir que si no supiera que Miguel estaría esperando por mi en la llegada seguramente hubiese abandonado, ya que el hacer más de 70 km en solitario me ha quemado bastante. Pero a él le hacia tanta o más ilusión el que yo terminase, por lo que este reto alcanzado ha sido gracias a ti Miguel. Por lo que puedo gritar: VA POR TI MIGUEL.
 Gracias por tu ayuda al hacerme creer que lo podía lograr.
Un gran fotógrafo que esperó paciente a mi llegada.


Comentar también, que la glucosa se mantuvo en una media de 120 mg/dl durante las 7 horas de la etapa. En la que consumí ½ litro de bebida isotónica y 1/2 barrita energética de Nutrisport. Además de unos dos litros de agua aprox. Una vez terminada hubo que conectar la micro-infusora ya que la glucosa empezaba a subir.
La cena en la Barca del Salamanca no podía faltar. Esta vez acompañados por nuestro gran anfitrión Gabi.

Al terminar vuelta en autobús hasta el punto de partida para recoger el coche y volver a Barcelona donde nos esperaba nuestra sufridora Mª Luz con una tarta de manzana sin azúcar para recuperar fuerzas.

¿Cuando será la próxima?